El Intropodcast

Episodio #12 | Para superar los miedos del emprendedor debes convertirlos en miedos relativos.

Esta semana te quería hablar de miedos.

Llevo tres episodios en los que estoy yo sola hablando de cosas más técnicas, marketing para introvertidos, email marketing e, incluso, de herramientas de email marketing, y en este episodio me apetecía hablarte de los miedos del emprendedor, porque es algo que tenemos todos en mayor o menor medida. 

Básicamente es una reflexión de algo que me pasó, un momento Eureka que tuve juntando dos historias que habían llegado a mí, y me apetecía compartirlas contigo por si, gracias a ellas, a ti también te surge ese momento Eureka. 

Pero que quede claro que esto es una reflexión personal, que me apetece contarte. Ya te he dicho en otra ocasión que yo no soy psicóloga ni terapeuta, ni nada que se le parezca.

Puedes escuchar el episodio #12 aquí:

¿Eres más de leer? Aquí tienes una transcripción del episodio:

Los miedos son relativos

Bueno, te he dicho que ese click en el cerebro, que es como yo llamo ese momento Eureka, me vino al juntar inconscientemente, claro, dos historias. 

La primera historia que ha tenido que ver con mi click en el cerebro, es algo que comenta a menudo Julio de la Iglesia, no sé si lo conoces. Él fue un Tedax, un especialista en desactivación de artefactos explosivos y, posteriormente, escribió un libro que se llama El miedo es de valientes: Los secretos de un Tedax para desactivar el miedo y pasar a la acción*.

Una de las cosas que él dice es que el miedo es relativo, que siempre depende de con qué lo enfrentemos. 

Entonces, para entenderlo te voy a contar una versión libre de una historia que él cuenta.

Se cae al río un desconocido

Imagínate que tú estás en un puente y ves que se ha caído al río un completo desconocido. A ti te da miedo, porque en el río hay rápidos, te puedes morir, te puedes ahogar… ¿Tú saltarías para salvar a ese completo desconocido? Probablemente, no. Si hacemos un ejercicio de sinceridad, probablemente no saltaríamos. 

Por supuesto, siempre puede haber gente que sí que lo haría. Yo siempre me acuerdo de Ignacio Echeverría, el Héroe del monopatín. Hubo un atentado terrorista en un puente de Londres y con su monopatín intentó ayudar a la gente a la que estaban disparando los terroristas. Él superó ese miedo y se lanzó a intentar ayudar a la gente, y murió. 

Pero si somos sinceros con nosotros mismos, muy pocos de nosotros lo habríamos hecho, porque nuestro miedo a morir ahogados, probablemente habría sido mayor que la satisfacción de salvar a un desconocido o que el miedo porque un desconocido muera.

Se cae al río un conocido

Otra opción podría ser que sí que conocieras a esa persona que se está ahogando, pero que tampoco es nada tuyo. No sé, estoy pensando en un vecino, por ejemplo. Pues yo no quiero que le pase nada a un vecino pero, ¿Yo me tiraría para salvarle? Pues no lo sé, es bastante complicado porque le conozco, pero yo puedo morir también. 

Mi miedo a morir sigue siendo más grande que mi miedo a pasarlo mal si ese hombre muere. Como ves, ya estoy comparando dos miedos.

Se cae al río tu hijo

Y el último caso sería que el que está en el río fuera tu hijo. Si el que está en el río es tu hijo, seguramente es que no te da tiempo ni a pensar. Te lanzas al río y vamos, si te tienes que morir, te mueres, pero vas a hacer todo lo posible porque no sea él el que muera. 

Aunque el miedo a morir en las tres situaciones es el mismo, la motivación que te empuja a tirarte o no, es diferente. O dicho de otra manera el miedo que te ocasiona que un desconocido muera, que un conocido pero que tampoco es nada tuyo muera, o que un hijo muera, es totalmente diferente 

Y en este caso, el miedo a que tu hijo muera es muy superior a tu propio miedo a morir tú, y por eso eres capaz de tirarte aunque tengas miedo a la muerte, para poder salvar a tu hijo.

Debes convertir los miedos del emprendedor en relativos

A mí esta historia me removió mucho emocionalmente y pensé: “Esta historia es importante, tienes que reflexionar sobre ella. Los miedos siempre son relativos en relación a otro miedo más profundo, y para poder avanzar pese al miedo, tienen que convertirse en miedo relativos”

Cuando escuché la historia por primera vez me sentía como si hubiera descubierto el fuego o algo así. Era súper importante y si lo aplicaba a mi emprendimiento, esto me iba a permitir avanzar en mi negocio porque iba a conseguir que los miedos del emprendedor se convirtieran en relativos. 

Mis miedos, como el síndrome del impostor, que tenemos todos, el miedo al fracaso, el miedo al éxito, el miedo a que te digan que no, el miedo a que te critiquen, a que te juzguen, etc. 

Todos esos miedos son miedos relativos si los comparamos con…

¿Si los comparamos con qué? ¿Cuál es mi miedo profundo? 

Pasé de decir “ya lo tengo, ya sé cómo superarlo, ya sé cómo avanzar a pesar del miedo” a quedarme igual que estaba, porque cuando te explican una historia completa, lo ves clarísimo, pero luego, sacar tus propias conclusiones no es tan sencillo.

Esto también pasa con las típicas frases motivadoras que de momento las oyes y te da un subidón, pero luego ahí se quedan en el olvido, no sirven para un cambio real.

Hasta los emprendedores muy seguros tienen miedos

Ahora te voy a hablar de la otra historia. 

Asistí a un evento online en el que uno de los ponentes, que yo lo sigo con su email diario por cierto, es una persona muy segura de sí misma, o al menos es lo que proyecta, bueno creo que lo es, la verdad, y que tú lo ves y dices “es que este tío no tiene miedo a nada”. 

En esta ponencia me llamó la atención porque dijo que él sí que tenía miedos, lo que pasa es que sus miedos eran distintos a los que tenemos la mayoría de los emprendedores. Más o menos empezó así, aunque luego no era exactamente así. 

El caso es que contó varios miedos vitales, lo que él llamaba miedos vitales, y uno era el que no quería volver a trabajar por cuenta ajena y otro, que no quería clientes cuya facturación le supusiera más de la mitad de su facturación total. 

Después dijo que él sí que tenía los típicos miedos de los emprendedores, pero que esos miedos vitales eran muy superiores. Entonces comentaba que él no se enfrentaba a sus miedos vitales, se enfrentaba a sus miedos típicos de emprendedores -el miedo al rechazo, a que te juzguen, a críticas, etc.- porque son los que él consideraba miedos manejables y más pequeños, y que precisamente lo hacía para alejarse de sus miedos vitales. 

Cuando escuché esta ponencia, me pasó lo mismo que con la historia anterior del río y tus hijos ahogándose. La escuché y pensé: “esto es importante, piensa en ello, reflexiona porque esto es importante”. Pero ahí me quedé otra vez, no sabía aprovecharlo para mí misma

Cómo funciona la creatividad para que surjan los momentos Eureka

Bueno, estas dos historias junto con otra, que supongo que hizo de catalizador o no sé, bueno no sabemos muy bien cómo funciona nuestro cerebro, el caso es que yo siempre he pensado que yo no sirvo para soldado, porque los soldados tienen que cumplir órdenes sin cuestionarlas, y yo lo cuestiono todo, no puedo evitarlo.

Pasó un tiempo y entró en juego la parte de creatividad. Por si no la conoces, eso que te he dicho antes del momento Eureka, que yo digo que es que el cerebro me hace click, y de repente soy consciente de algo. 

En realidad, lo que ocurre que es el proceso de la creatividad es que tú vas llenando tu cerebro de historias, de vivencias, de información y, en algún momento, dentro de tu cerebro conexionan, se unen, implosionan y se forma la idea Eureka. Esto es lo que me pasó a mí con estas dos historias. 

los-miedos-del-emprendedor

Con la primera, al estar enfocada en un miedo a la muerte, el miedo a que tus hijos mueran, no fui capaz de sacar nada. Con la segunda, ya estaba metida en tema de emprendimiento, pero aun así.

Sabía que era importante, pero no supe aprovecharla. Pero después, juntando ambas historias, más todo lo que tengo metido en mi cabeza, es cuando te surge la idea y el click.

Si te fijas ambas historias tienen mucho en común.

En la historia del río tenemos el miedo profundo a que tus hijos se ahoguen y el miedo a la muerte, que pasa a ser relativo cuando hay un miedo más importante, en este caso que tus hijos se ahoguen. 

En la historia del ponente ocurre lo mismo. Tenemos los miedos vitales y los miedos típicos del emprendedor, que son los que él considera relativos, por eso es capaz de enfrentarse a ellos, bueno, no enfrentarse sino de avanzar a pesar de ellos. 

Y esto también es importante, porque oímos mucho esta frase Avanza a pesar del miedo” pero, si te das cuenta, esto lo puedes hacer siempre que tengas un miedo más profundo o, si quieres darle la vuelta, una motivación superior. Su motivación superior es no querer volver al trabajo por cuenta ajena o no querer un cliente que me suponga más de un 50% de su facturación.

Mi miedo profundo

En realidad este ponente habló de muchos más miedos, pero yo me quedé con estos dos porque, sin saberlo, también son miedos profundos para mí. Lo que pasa es que de otra manera en los tenía clarísimo desde el principio y yo lo he visto claro a raíz de mi momento Eureka. 

Cuando yo dejé el trabajo en la constructora, porque yo soy ingeniera de caminos, mi idea no era emprender. Pensé que trabajar dentro de negocios digitales encajaría más conmigo.

Sin embargo, luego me di cuenta de que no hay tantos negocios digitales que puedan permitirse contratar a una persona todo el día a jornada completa, con lo cual, tenía varios clientes que acabaron siendo esos que temía el ponente, clientes que me suponían un gran porcentaje de mi facturación y que, por cierto, acababa siendo una relación más que de profesional-cliente, de jefe-empleado.

En esta situación me di cuenta de que sí que quería emprender, y de hecho hace unos meses dejé de trabajar con este tipo de clientes. Ahora, por supuesto, trabajo dentro de otros negocios cuando gestiono proyectos, pero trabajo por proyectos, de forma puntual, no a largo plazo. 

Y yo esto lo había ido viendo, pero no acababa de entender por qué, la motivación profunda.

Sin embargo con mi momento Eureka, me di cuenta de que, aunque yo no lo tenía tan claro como este ponente desde el principio, a mí me pasaba lo mismo y que no quería por nada del mundo tener que volver a trabajar por cuenta ajena.

Avanzar a pesar del miedo

Ahora que soy consciente de esto he hecho cosas a pesar de mi miedo al rechazo, por ejemplo invitar a gente bastante más importante que yo a este podcast, a El Intropodcast. 

Otro miedo con el que he avanzado a pesar de él, miedo a que me juzguen. Ya te conté que yo también soy tímida, además de introvertida, entonces el miedo a que me juzguen es bastante importante, y en WhatsApp he enviado mensajes para que se suscribieran a mi podcast.

Por cierto, con enlace a mí web, a crisjarque.com/podcast. Esto es estrategia, te lo digo por eso.

Les he enviado a la web, no les he enviado a plataformas de podcast, porque desde mi web pueden ir a la plataforma de podcast que elijan y, de paso, pueden ver mi regalo por suscribirse a la Introletter, que son 9 emails donde explico cómo atraer clientes potenciales analizando pros y contras para introvertidos, y qué hacer después con esa gente que te ha encontrado. Te puedes apuntar aquí:

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El caso es que este mensaje lo escribí a contactos de Whatsapp que, o bien hacía muchísimo tiempo que no sabían nada de mí, ni yo de ellos, claro, o bien no sabían muy bien a qué me estaba dedicando yo ahora y, en ambos casos, son gente que me ha conocido cuando yo era muchísimo más tímida.

De hecho algunos eran compañeros del colegio y en la vida habrían pensado que yo pudiera tener un podcast

Conclusión sobre los miedos del emprendedor

Como conclusión del episodio, intenta buscar ese miedo profundo que haga que esos otros miedos se conviertan en relativos y, de esta manera, serás capaz de actuar a pesar de ellos. 

Repito que esto es solo una reflexión sobre lo que me ha pasado a mí, no pretendo darte lecciones, solo contarte mi historia. Sigo teniendo miedos relativos que me cuestan, pero ahora sé que he encontrado el destino al que no quiero ir y eso hará que cuando vuelva a acercarme, desvíe mis pasos aunque me cueste.

Referencias o enlaces mencionados

*Los enlaces con asterisco son enlaces de afiliado (si adquieres el libro desde ahí, a ti te cuesta lo mismo y yo me llevo una comisión).

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Cris Jarque

Cris Jarque

Ingeniera introvertida reinventada en project manager digital. Ayudo a emprendedores digitales introvertidos a definir, planificar e implementar técnicamente las estrategias a seguir en sus negocios, siendo fieles a su carácter introvertido.

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